Gonzalo me dijo hace años que iba a cruzar el Atlántico para seguir la pista a una de las artes populares de lo efímero: El trovo. Un acto tan antiguo como el lenguaje y la canción. Una tradición arraigada en la cultura humana de cualquier continente, un protohip-hop y un amable combate en algunos casos. Desde la puerta de su casa en La Alberca hasta el Caribe, Gonzalo ha seguido la pista de aquellos que conservan el don y el saber de la improvisación, para así mantener viva esta tradición.

Al otro lado del mar, largometraje documental estructurado en diez partes, como un trovo en décima, será presentado el lunes 22 de octubre de 2012 a las 20.30 horas en el XII Festival de Operas Primas Visual Cine Novísimo de Majadaonda (Madrid) compitiendo en sección oficial con otros primeros largometrajes como Enxaneta de Alfonso Amador o Dios Sabe de Silvia Rey.

Gonzalo Ballester (1982) viene del cortometraje documental. En sus primeros trabajos ha retratado la vida del migrante magrebí en España con insondable ternura. Así lo muestran Mimoune (2006), una experiencia familiar a distancia filmada desde una descarnada intimidad o Al-Madina (2011), donde a lo largo de varios años se han retratado las transformaciones en las expectativas de futuro de Karim, a quien Gonzalo y su familia ayudaron a establecerse en España. Karim es además la razón por la que mi hermana Elisa decidió dedicar su vida profesional a la ayuda a los migrantes.

Gonzalo también ha dedicado dos de sus trabajos al arte. El último paisajista (2007), sobre el pintor Pedro Serna ante el cambio en el paisaje murciano y La serenissima (2006), película que indaga en un material inédito del pintor Ramón Gaya sobre su relación íntima con Venezia. Esta última película fue nominada al Goya al mejor cortometraje documental.

Aún recuerdo cuando rodamos nuestro primer y único cortometraje juntos hace más de quince años. Ayudábamos a la hermana de un amigo suyo a completar una práctica audiovisual y acabamos haciendo un thriller en una casa encantada con una cámara Hi-8, músicas robadas de  Danny Elfman y un asesino interpretado por mí. Ninguno de los dos sabíamos que el documental iba a ser lo que nos encontrara con nuestro sujeto creador. Hoy seguimos jugando a hacer películas con la misma ilusión, peo con más problemas encima. Suerte Gonzalo!

Al otro lado del mar. Trailer

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